Arragua es un dispositivo para el desarrollo de las prácticas de creación contemporánea. Arropaineko Arragua está situado a orillas de la ría de Lekeitio en el barrio de Arropain y orienta sus acciones en el espacio comprendido en la intersección entre dos ámbitos: el de las prácticas de creación y el de la transmisión de conocimiento.
Arragua aspira a proveer un marco de relaciones propositivas que produzca un espacio radicalmente democrático, que fomente la sinergia entre instituciones, creadorxs, población general y en formación, en la consecución de una disposición contemporánea hacia las producciones de creación en el territorio y que signifique un fortalecimiento de lxs creadorxs y sus producciones y de los contextos de aplicación.
Arragua propone que es posible pensar otras relaciones que no pasen por la mercancía cultural y su consumo, abriendo en lo posible unas relaciones en disposición experimental y fortalecer el proceso de identificación del trabajo del arte como un a práctica social entre otras.
Arragua inició su actividad en 2015 con la voluntad de convertirse en un dispositivo de conocimiento situado, en el sentido formulado por Donna Haraway: un espacio donde el conocimiento se produce desde un contexto específico, en diálogo permanente con el territorio y con las personas que lo habitan. Desde esta perspectiva, el proyecto ha orientado su trabajo hacia la comarca de Lea-Artibai /Lea-Ibarra, desarrollando programas que conectan las prácticas contemporáneas con la realidad social, educativa y cultural del entorno.
A lo largo de esta trayectoria, cientos de niñxs y adolescentes, creadorxs, colectivos, asociaciones y personas de todas las edades han participado en las actividades impulsadas por Arragua. La recuperación y activación del antiguo astillero Goyogana como espacio de creación ha permitido que un enclave de alto valor patrimonial se convierta en un lugar vivo de encuentro, aprendizaje, experimentación y producción cultural, donde el patrimonio dialoga de forma continua con las prácticas artísticas contemporáneas.
Arragua ocupa el espacio del antiguo astillero Goyogana, uno de los cuatro astilleros históricos que aún se conservan en Lekeitio. Su emplazamiento, en Arropain, junto a las marismas de la ría del Lea, forma parte de un enclave de extraordinario valor patrimonial ligado a la historia marítima e industrial de la comarca.
Durante siglos, la actividad de los pequeños astilleros tradicionales sostuvo la industria naval de los puertos menores del País Vasco. En estos espacios se construyó y reparó una parte fundamental de la flota pesquera vasca. Aunque se trataba de instalaciones sencillas, con el paso del tiempo evolucionaron hacia pequeñas industrias de carácter artesanal que desempeñaron un papel esencial en la economía y la cultura marítima del territorio.
Arropain ocupa un lugar destacado en la historia de Lekeitio, ya que fue el primer puerto de la villa. Las orillas de la ría del Lea constituyen un ejemplo excepcional de este patrimonio marítimo preindustrial. En un recorrido de poco más de 500 metros llegaron a concentrarse hasta cinco astilleros, una densidad que refleja la importancia estratégica, económica y social que tuvo este enclave durante siglos.
La relevancia histórica de la ría del Lea no se limita a la construcción naval. Su actividad preindustrial estuvo estrechamente vinculada al transporte y la transformación de metales. El astillero Goyogana albergaba el crisol donde estos se fundían, conocido en euskera como arragoa. En la documentación histórica conservada aparece un manuscrito que se refiere a este lugar como «la casa del Arragua».
Fue precisamente este dato que inspiró el nombre del proyecto. Arragua recupera la memoria de aquel espacio donde los materiales se fundían y transformaban para otorgarle un nuevo significado: un lugar donde confluyen, se mezclan y se activan las experiencias, los conocimientos y las relaciones que conforman una comunidad. Del mismo modo que el antiguo crisol daba forma a nuevos materiales, Arragua aspira a convertirse en un espacio de encuentro, creación y transmisión, profundamente arraigado en la historia y el patrimonio del lugar que lo acoge. Desde este enclave singular, el proyecto establece un diálogo entre el legado histórico y las prácticas culturales contemporáneas, entendiendo el patrimonio no solo como memoria del pasado, sino también como una herramienta viva para generar nuevas formas de convivencia, creación y conocimiento.
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